Tenía el violín de mi abuelo guardado con mucho cariño y sin esperanza de poder usarlo (en una mudanza se cayó y sufrió grandes desperfectos). Lo llevé al Taller de Luthier sin mucha esperanza y cual fue mi sorpresa que, cuando me lo devolvieron, parecía como nuevo. Ahora lo usa mi hija que quiere seguir los pasos de mi abuelo. Muchas gracias!!!

